Día de la Juventud

Febrero. Me detuve a pensar sobre lo que estaba haciendo el año pasado para estas fechas. Mi memoria retrocedió hasta Camerún, Busque en el archivo y encontré un articulo que publique por aquellos días. Fue sobre el día de la juventud que allí se festeja el 14 de febrero. La primera publicación fue sin fotos así que hoy me permito agregarlas para ilustrar un poco  lo que a veces las palabras no pueden mostrar. 

Éxit0s.

Ya desde muy temprano podían verse hordas de niños caminando hacia la calle principal. Todos, envueltos en sus impecables uniformes escolares. Decenas de distintos atuendos. Azules y blancos, violetas con azul, camisas celestes y conjuntos marrón caqui. Se preparaban para su día de celebración. El día de la juventud.

Cerca de las nueve de la mañana comenzaron a llegar los lujosos coches de los que bajaban ministros, delegados, gendarmes, jefes de policía y por supuesto el propio alcalde de Fundong.

Junto a sus esposas y acompañantes –cubiertas en suntuosos trajes y joyas- se acomodaron sobre las gradas.

Una alfombra (que en algún momento habría sido roja, pero que ahora apenas dejaba entrever un rosa apagado) y un decorado de chillonas flores artificiales “alumbraban” la escena. Delante, alta en un mástil hondeaba endeble la bandera de Camerún.

Dos o tres fotógrafos –con sus máquinas de marcas alemanas o checoslovacas de los años setenta-se disputaban a los distintos dignatarios para obtener algún retrato que luego venderían a buen precio a los retratados. Yo, por mi parte, logré conseguir una acreditación para fotografiar el evento por solo 2000 CFA (aproximadamente 3 euros). Pero a diferencia de mis colegas no me dediqué a fotografiar peces gordos sino que me dispuse a recorrer las inmediaciones para intentar captar el ambiente festivo.

La ceremonia dio comienzo con el himno nacional- cantado por un coro de adolescentes- seguido por un discurso (mal grabado en una cinta de cassette) del presidente Paul Biya, el cual, hacía hincapié en la importancia de los jóvenes para el futuro de la nación. Nada se dijo de la importancia de mejoras muy necesarias en el sistema educativo.

Después de la iniciación oficial del evento, comenzó el desfile. Colegio tras colegio se sucedían marchando a través de la calle principal pasando frente a las gradas.

La policía se forzaba por mantener a los espectadores fuera de la carretera por la que pasaba el desfile. Empujones y amenazas con palos eran las técnicas más utilizadas.

Luego el desfile se dio su lugar a distintas actuaciones juveniles-bailes tradicionales y grupos de cantos- en las que cada escuela exhibía sus mejores cualidades.

La tradición exige que si a los altos cargos, que se encuentran el las gradas (a la sombra) les agrada la actuación, se acercan hasta los “artistas” y les – arrojan- dinero sobre las cabezas.

El acto oficial concluyó con la entrega de premios a distintas instituciones presentes (instituciones que presuntamente generan algún beneficio para la educación). Los premios consistían en sacos de semillas, máquinas de fumigar y carretillas. Además hubo una importante donación de medicamentos para la malaria ofrecida por el alcalde, seguida de otra- no menos importante- de otorgación gratuita de documentos de identidad para aquellas personas que no lo tengan. El presentador explicó que era por el bien de la población y “no solo por la cercanía de las elecciones este año”.

Al finalizar, los mandatarios se dirigieron en  sus lujosos coches  hacia un hotel cercano  para continuar la celebración, donde les esperaba un gran banquete y mis colegas fotógrafos.

Los niños volvieron a sus casas para cambiarse el único uniforme –apropiadamente lavado para la ocasión- para ponerse la misma ropa que usan día a día (digo misma porque es la única muda que tienen). Luego de vuelta a la calle para seguir su “celebración” a muchos de ellos se les podía ver nuevamente con sus habituales palanganas de bananas sobre la cabeza, vendiendo; otros, los más afortunados, se les veía jugando con un palo intentando mantener un plato rodando por el suelo en equilibrio. Todos, invariablemente con una enorme sonrisa en la cara disfrutando a su humilde manera (como les dejan) de ese divino tesoro, La Juventud.

Yo vuelvo a casa. De camino me cruzo a muchos de ellos que conozco. Me saludan alegremente, sonríen. Los saludo y les deseo feliz día.

Mariano Re